"Un alloggio di classe a due passi da Venezia, Treviso e Padova."

Villa Myosotis, costruita su una dimora di inizio ‘900, grazie al suo servizio di Bed & Breakfast è l’alloggio ideale per chi ha voglia di visitare le bellezze del Veneto soggiornando in un ambiente tranquillo e confortevole.

Habitaciones y Precios

Villa Myosotis dispone de 6 habitaciones: 2 individuales (Rosa y Tulipano) y 4 matrimoniales (Girasole, Lavanda, Mughetto y Myosotis). Cada habitación está amueblada y decorada según las características de la flor que le corresponde. La misma Villa toma el nombre de una flor a la que nuestra familia está muy ligada, la Myosotis, siempre presente en nuestro jardín de casa.

Quénes somos y dónde estamos

QUIÉNES SOMOS

Les damos la bienvenida a Villa Myosotis, un lugar tranquilo, acogedor, de reciente construcción y muy cerca del casco histórico de Mirano y muy bien conectado con Venecia, Treviso y Padua.

Itinerarios

Villa Myosotis es un lugar tranquilo y relajante pero al mismo tiempo muy estratégico para visitar los lugares más bonitos e interesantes de la región Véneto.

“Si tuviera que buscar una palabra que sustituyese a ‘música’, podría pensar en Venecia” (cit. Friedrich Nietzsche)

“Venecia es como comer una caja entera de chocolate con licor de una sola vez” (cit. Truman Capote)


 

Mirano.
La ciudad de Mirano goza de una gran riqueza cultural que se extende de la época de la antigua Roma (hoy visible en el famoso enrejado romano, obra maestra de hace más de 2000 años) a la Serenísima República de Venecia, hasta los tiempos modernos.
Lugares que merecen una visita:
Las numerosas villas vénetas (en Mirano hay nada menos que 36 villas que las familias nobles vénetas construyeron entre 1600 y 1700).
El mercado del Lúnes en la Plaza principal que cada semana ve circular miles de personas. Aquí se puede encontrar de todo: de los vestidos a las especialidades culinarias locales, de las flores a los artículos caseros.
La Iglesia de San Miguel Arcangel en la que se puede admirar “El Milagro de San Antonio” un retablo de Gianbattista Tiepolo, además de las esculturas de Giuseppe Torretto, maestro de Antonio Canova.
El Parque XXVAprile, un verdadero pulmón verde en el centro de la ciudad, en el que se encuentran dos estupendas villas de 1700 (Villa Belvedere y Villa Morosini) y un característico castillo que hizo construir el noble Paolo Barzizza en 1800.


 

Venecia.
Gracias a su peculiaridad urbanística y a su inmenso patrimonio artístico y cultural, Venecia está considerada una de las ciudades más bonitas del mundo. No es un caso que, junto a su Laguna, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de UNESCO.
Pasear por Piazza San Marco es como hacer un viaje en el tiempo y encontrarse en el pasado, volviendo a vivir los fastos de la “Serenissima”: en un área de pocos metros cuadrados se encuentran reunidas la Basílica de San Marcos (museo vivo de arte bizantino latinizado, con su estupenda decoración de mosaicos), su imponente Campanile, que nació como torre de avistamiento y faro para los navegantes, la Torre dell’Orologio (Torre del Reloj), el Palazzo Reale, el Palazzo Ducale, la sede del gobierno de la República de Venecia, y el Ponte dei Sospiri (Puente de los Suspirios).
Inprescindible es el romantico paseo en góndola por los canales venecianos, así como una excursión por las típicas calles estrechas y el famoso Ponte di Rialto para atravesar el Canal Grande.
Para los amantes de la tradición teatral italiana se aconseja una visita a la casa de Carlo Goldoni, famoso dramaturgo del siglo XVIII, que se halla en Ca’ Centani, y al bonito Gran Teatro La Fenice, que fue destruido por un incendio más de una vez y es sede de importantes estaciones operísticas y sinfónicas y del Festival Internacional de Música Contemporánea.
Venecia es famosa también por sus cafés históricos. De hecho, a partir de finales del siglo XVIII empezaron a difundirse numerosas cafeterías en toda la ciudad. En 1720 se inauguró el famoso Caffé Florian (que todavía hoy sigue abierto y funcionante en Piazza San Marco), mientras que en 1775 fue el turno del igualmente famoso Caffé Quadri.


 

Murano, Burano y Torcello.
Si se dispone de un día más en Venecia, se aconseja la visita de estas tres sugestivas islas de la Laguna: Murano, Burano y Torcello.
Murano es una isla muy conocida en todo el mundo por la producción de vidrio artístico artesanal. Imprescindible es una visita a uno de los talleres de producción del vidrio y al Museo Vetrario que posee más de 4000 obras que muestran la evolución de las técnicas de producción del vidrio en los siglos.
Burano es una de las joyas de la Laguna: es una Venecia en miniatura donde destacan las casas de colores vivaces. La isla es famosa también por la producción artesanal de encaje de hilo, un arte que nació en el siglo XVI y que se difundió en todo el mundo.
Torcello es una isla muy sugestiva y rica de historia, dado que fue la parte de Venecia más antigua habitada de forma continuada. Merece una visita el famoso Trono de Atila, un antiguo asiento de piedra que, sin embargo, no tiene nada que ver con el rey de los hunos, sino que más probablemente era del podestá o del obispo.


 

Padua.
Padua es una de las ciudades más famosas y bonitas de esta región. Mucha gente se refiere a Padua como a la ciudad de los tres “sin”:
- el Santo sin nombre. El Santo de Padua es San Antonio, y a él está dedicada la sugestiva basílica. De ahí que para los habitantes de esta ciudad, esta es simplemente “Il Santo”, una basílica enorme con una fusión de arquitectura románica y gótica, que conserva obras estupendas de Giotto y Mantegna, así como los restos del Santo (su vestido, su lengua, su mandíbla y otras partes).
- el Café si puertas. El café Pedrocchi es el más antiguo de Padua y se define “sin puertas” por dos razones: la primera es que de verdad no tenía puertas y ventanas así que se podía ver el interior desde la carretera y viceversa; la segunda razón es que hasta el 1916 estaba abierto día y noche frecuentado por intelectuales, estudiantes, académicos y políticos.
- el Prado sin césped. El Prato della Valle, o como lo llaman los locales simplemente el Prato, es una de las plazas más grandes de Europa. Aunque ahora en realidad hay hierba, en sus orígenes era un terreno pantanoso donde sucesivas excavaciones revelaron un teatro romano, donde hoy en día se encuentra un pequeño canal bordeado por dos hileras de 78 estatuas de ilustres perpsonajes, de la talla de Francesco Pisani, Galileo Galilei o Andrea Memmo, responsable de la reestrucaturación de la plaza en 1775.
Muchos son los lugares de Padua que merecen una visita: la Basílica de San Antonio, la Capilla de los Scrovegni, una obra maestra absoluta de arte, con los estupendos frescos de 1300 de Giotto, Palazzo della Ragione, la sala en suspensión más grande en el mundo, el Palazzo Bo, sede de la histórica Universidad de Padua, una de las universidades más antiguas del mundo.

 


 

Treviso.
Treviso es una ciudad muy elegante gracias a los numerosos edificios medievales y a las estupendas villas antiguas. El centro, rodeado por  una muralla del siglo XVI, presenta calles estrechas y numerosas casas con fachadas pintadas al fresco. Los lugares más interesantes son la elegante Piazza dei Signori, la Iglesia de San Francesco y la Loggia dei Cavalieri.

 


 

Verona.
Una de las ciudades más famosas en Italia y en el mundo, gracias a la romántica y trágica histora de Romeo y Julieta, escrita por William Shakespeare. Sin embargo, Verona no es sólo el escenario de la tragedia shakespeariana, sino también un lugar lleno de cultura y belleza. No es un caso que Verona se define tembiàen como “Puerta de Italia” porque anticipa a los que proceden del norte el “rostro”, los colores y los lugares estupendos de nuestro País.
Si se quiere ir más allá del famoso balcón de Romeo y Julieta, resulta imprescindible una visita a la Arena (el mejor ejemplo en Italia de anfiteatro romano, gracias a su excelente estado de conservación), el Duomo de Verona, Piazza delle Erbe, Castelvecchio y el Ponte Scaligero.

 


 

Riviera del Brenta.
La Riviera del Brenta es un conjunto de aldeas y rincones verdes surgidos a lo largo del pequeño río del Naviglio del Brenta, un antiguo curso que en pasado, entre 1500 y 1700, tuvo una gran importancia como vía de comunicación entre Padua y Venecia. Esta área se caracteriza por la presencia de numerosas villas vénetas construidas entre los siglos XVI y XVIII por la aristocracia veneciana que en aquel periodo representaba una de las clases más potentes de la sociedad.
En esos siglos el medio de transporte utilizado para desplazarse en la Riviera era el barco, más precisamente el Burchiello, un batel tirado por hombres, bueyes o caballos desde la ribera del río.
Si se decide hacer una visita en estas zonas, se aconseja un paseo por Villa Pisani, uno de los mejores ejemplos de villas vénetas existentes, construida por la noble familia de los Pisani (Alvise Niccoló Pisani fue el 114° dux de la República de Venecia). La historia de esta villa cuenta muchos dueños ilustres, entre los cuales destacan Napoleón Bonaparte, Carlos IV de España, el zar Alejandro I de Rusia y Fernando I de Borbón. Además, en 1934 Villa Pisani fue elegida como lugar para el primer encuentro oficial entre Benito Mussolini y Adolf Hitler.